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  • FINALISTA 2018

Memorial del 22 de marzo

Bruselas (Bélgica), 2017

Treinta y dos abedules plantados en círculo en un claro del bosque de Sonian, adyacente al centro urbano, conmemoran las víctimas mortales de los atentados terroristas que sufrió la capital belga el 22 de marzo de 2016.

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El 22 de marzo de 2016 treinta y dos personas perdieron la vida en el ataque terrorista de Bruselas que se perpetró en dos puntos de la capital, en su aeropuerto y en la estación del metro de Maalbeek. Para dejar testimonio físico de los hechos, el gobierno municipal decidió crear un memorial en conmemoración de las víctimas y, por ello, convocó un concurso de carácter internacional. El proyecto presentado por el Bureau Bas Smets fue el seleccionado, con la propuesta de emplazar el memorial en el bosque de Sonian, adyacente a la conurbación de Bruselas, caracterizado por unas altas hayas que fueron plantadas a finales del siglo XVIII y donde ya existía una larga tradición de situar memoriales. Con un sotobosque intacto, el bosque de Sonian fue considerado el lugar más apropiado para que las víctimas del ataque y sus familiares pudieran encontrar unos momentos de calma y de contemplación. Gracias a una exploración intensiva de la superficie del bosque, se encontró un claro natural encima de una pequeña colina rodeada de hayas majestuosas que evitaba, de este modo, tener que talar ningún árbol para llevar a cabo la intervención.

Objeto de la intervención

La propuesta del Ministerio de Medio Ambiente fue plantar treinta y dos árboles en correspondencia con el número de personas desaparecidas debido a los ataques. Para desarrollar el proyecto en torno a esta idea rectora, sus autores trabajaron junto con la asociación de víctimas para poder hallar respuestas a interrogantes que son trascendentales cuando se aborda una obra con componente de memorial: ¿cómo se puede conmemorar lo indescifrable?, y ¿cómo se puede crear un lugar donde las personas afectadas por los hechos puedan encontrar un momento de reposo y de paz? El deseo era generar un espacio que fuera sensible y propiciara la intimidad, que fuera vital y resiliente a la vez, pero también que quedara escondido sin dejar de ser accesible. En definitiva, un lugar para poder escapar del paso imperturbable del tiempo.

Descripción

Ante los retos planteados, dos nuevas preguntas surgieron al acometer la intervención: cómo se crea un monumento conmemorativo con árboles y cómo se pueden plantar nuevos árboles en medio de un bosque. La plantación fue hecha exactamente en la parte central del claro para formar un círculo perfecto. Los abedules fueron plantadas con una distancia entre ellos similar a la que se establece entre dos personas con las manos cogidas. Los treinta y dos árboles marcan un hueco en el bosque mientras que sus ramas dibujan un círculo contra el cielo. Se escogió el abedul porque es el símbolo de la juventud y la regeneración. Se trata de una especie autóctona capaz de crecer bajo las copas del bosque y, con el color blanco de su tronco, se le puede distinguir del resto de árboles que la rodea. En el interior de este círculo de árboles se ha creado un segundo de piedra natural formado por treinta y dos bloques macizos de piedra azul de Bélgica, tradicionalmente usada para las lápidas funerarias. Esculpidos en forma de dovela, de segmentos circulares precisos, conforman un anillo que se dispone sobre un plano perfectamente horizontal. Este componente horizontal compite con la inclinación natural del terreno; en uno de sus lados el aro coincide con el nivel del suelo forestal y en el otro lado se eleva a una altura suficiente para ser un banco que invita a sentarse en él.

Valoración

El anillo define un espacio circular en el suelo del bosque mientras que los árboles perfilan un círculo en el cielo. El emplazamiento del memorial ha creado un rastro que discurre a través del bosque. Al principio, el visitante baja a un estanque para cruzar un puente de madera que lo lleva al otro lado de la lámina de agua. Más adelante, penetra en la masa forestal por un sendero que se eleva hasta el cerro para, finalmente, descubrir el claro con el monumento conmemorativo. El memorial fue inaugurado al cabo de un año de haber sido cometidos los ataques y el propio equipo de arquitectos de la obra se encargó del diseño de la escenografía de la ceremonia. Los protagonistas fueron un violonchelista en el interior del círculo y una procesión de personas de duelo avanzando silenciosamente hacia el sonido melancólico de la música del violonchelo. Las víctimas y sus familiares depositaron una rosa blanca sobre cada una de las piedras azules que conforman el monumento. El memorial se ha utilizado para acoger últimamente la conmemoración de otros ataques; a pesar del poco tiempo transcurrido desde su realización, se ha convertido en un lugar sin tiempo donde la gente lleva coronas de flores y busca contemplación. Además, el monumento preserva el silencio y permite que cualquier visitante encuentre allí un momento de paz.

Teresa Navas

 


[Última actualización: 26/08/2019]

Ficha técnica

CIUDAD: Bruselas
PAÍS: Bélgica
INICIO DEL PROYECTO: 2016
INICIO DE LAS OBRAS: 2017
FINAL DE LAS OBRAS: 2017
SUPERFICIE: 222 m²
COSTE: 93.297 €
WEB: www.bassmets.be

Créditos

PROMOTOR:
IBGE Institut Bruxellois pour la Gestion de l'Environnement

AUTORES:
Bureau Bas Smets


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