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5 marzo 2014

« Mediterráneo, mar de pueblos »

[Italiano | Duración 1:31]

El poeta y traductor napolitano Erri De Luca habló de la mezcla y la promiscuidad como patrimonio común de todos los pueblos mediterráneos, en una ponencia que tuvo lugar el 13 de marzo de 2014 dentro del ciclo Ciudad Abierta.


El lunes 13 de marzo de 2014, el poeta y traductor napolitano Erri De Luca visitó el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) para participar en el ciclo de conferencias Ciudad Abierta. Lo hizo con una ponencia titulada «Mediterráneo, mar de pueblos», que fue introducida por la editora argentina Valeria Bergalli. En la charla, el poeta napolitano defendió la mezcla y la promiscuidad como valores propios de todas las culturas que han vivido en las orillas mediterráneas. Sostuvo que «el hecho de tener sangre de todos los pueblos» es un «patrimonio común» a todos aquellos que viven en el Mediterráneo, y confesó que «le gustaría conocer exactamente su catastro ancestral», «de qué pueblos y en qué proporciones está hecho»,«qué cantidad tiene de español, de hebreo o de fenicio». Para él, la constatación de este origen compartido lleva implícita la necesidad de mantener o restablecer las condiciones que propician la convivencia y la fraternidad, contra los conflictos y las guerras que también han abundado entre los pueblos mediterráneos. De Luca pone como ejemplo de convivencia la de su propia ciudad, donde «siempre se oyen los gritos, las risas, lo que pasa en los callejones», hasta el punto de que «todo el mundo sabe de todo el mundo porque hay un solo ambiente acústico». El poeta explicó que lenguas como el napolitano y el yiddish —que él traduce— son rápidas y precisas porque se han formado en barrios densos, donde todo el mundo habla a la vez y las interrupciones son constantes. Solo el mar es capaz de detener el embrollo, ese mar compartido donde, para los napolitanos, «la ciudad se detiene por fuerza y se queda atrás» y «el viento de cara hace desaparecer los sonidos». De Luca halla en ese límite entre la ciudad y el Mediterráneo una metáfora perfecta sobre el oficio de escribir. Según él, la escritura consiste en tomar lo esencial del alboroto en el que vivimos. Es como la costra salina que queda sobre las rocas cuando se ha evaporado el agua de la vida.

Este acto forma parte de la iniciativa «Europe City»

 

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