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  • SELECCIÓN ARCHIVO 2014

«Cantiere Barca»

Turín (Italia), 2013

A través del diseño colaborativo y la autoconstrucción en equipo, una serie de talleres de carpintería estimulan la creatividad de los jóvenes de un barrio periférico y refuerzan sus capacidades para apropiárselo.

Estado anterior

Barca es un barrio del noreste de la periferia de Turín. Situado en el distrito sexto, está constituido por un polígono residencial edificado en los años setenta para alojar a los recién llegados que, provenientes del sur de Italia y de otras partes, buscaban trabajo en la industria de la automoción. Como tantos otros productos del urbanismo moderno, fue construido deprisa, mal y con errores de previsión. Numerosas viviendas sociales se amontonan en bloques separados por un espacio público excesivo y, por lo tanto, inhóspito, inactivo y de difícil mantenimiento. Aunque dispone de algunos equipamientos municipales, lo caracteriza un gran déficit de establecimientos comerciales.

La línea de autobuses que viene del centro histórico muere en el punto que se suponía que tenía que ser el núcleo de esta ciudad dormitorio. Ahí solo sobrevivía un bar de barrio; la carnicería y la panadería cerraron hace tiempo y el pabellón que se había construido para alojar un supermercado nunca llegó a ser adquirido por ningún operador. Excepto en los periodos en que se había usado como oficina de los servicios sociales, el local siempre había permanecido vacío, y se había convertido en todo un símbolo de la falta de vitalidad del barrio.

Objeto de la intervención

En 2011, dos antropólogas entrevistaron in situ a algunos residentes para cartografiar la situación social de Barca. Los resultados de ese trabajo de campo llegaron a manos de colectivos de activistas, que vieron la necesidad de emprender alguna iniciativa que sirviera para empoderar a la juventud del barrio. Con el apoyo del Ayuntamiento de Turín, la Región del Piamonte, el Instituto Goethe, la Fondation de France y la Compagnia di San Paolo, reunieron una subvención de más de ciento cincuenta mil euros para organizar, a lo largo de tres años, dentro del pabellón desocupado, una serie de talleres de carpintería agrupados bajo el título «Cantiere Barca».

Más allá de formar a los participantes en el trabajo de la madera y en el uso de las herramientas correspondientes, los talleres tenían la voluntad de reforzar los vínculos sociales de Barca y de demostrar a sus residentes que, a partir de la cultura cooperativa, podían transformar el entorno con sus propias manos. Supervisados por un colectivo de arquitectos berlineses, el diseño colaborativo y el trabajo compartido debían estimular la creatividad de los jóvenes, su sentimiento de pertenencia al barrio y sus capacidades para apropiárselo.

Descripción

El primer taller comenzó con la elaboración de unas grandes letras que estaban hechas con partes de muebles viejos y rezaban el título «Cantiere Barca». Se instalaron en la cubierta del pabellón abandonado, como reclamo para futuros participantes y como símbolo de que algo había empezado a cambiar en el barrio. A partir de ahí, todos los esfuerzos se dedicaron a transformar el local vacío en un centro social vibrante y autogestionado.

Parte del espacio se convirtió en un taller de carpintería lleno de herramientas y materiales apilados, mientras que la antigua carnicería se convirtió en una sala de actos y reuniones. Los participantes de los talleres debatían cuáles eran las acciones más viables y prioritarias, consensuaban objetivos comunes y reforzaban sus vínculos sociales a través del diseño colaborativo y la autoconstrucción en equipo. El uso de materiales reciclados no solo respondía a las limitaciones de presupuesto y la conciencia ecológica: también era el medio para desarrollar un lenguaje constructivo no convencional.

A lo largo de los diversos talleres, se confeccionaron elementos de mobiliario urbano para mejorar el entorno del barrio, canastas de baloncesto y porterías de fútbol, una tarima que hace las veces de escenario, estructuras de soporte de un jardín colgante o un artefacto de madera llamado «Stella», que sirve como dispositivo para juegos infantiles y como objeto icónico de reclamo.

Valoración

Los productos del «Cantiere Barca» se fueron haciendo cada vez más llamativos, hasta el punto de que lo que tenía que limitarse a la condición de instalación efímera fue catalogado como pieza de arte público por el Ayuntamiento de Turín. Esto alimentó las expectativas del taller a más largo plazo y obligó a sus protagonistas a abordar la consolidación y el mantenimiento de las estructuras construidas. También hubo que redirigir las actividades hacia un programa más permanente.

El colectivo de arquitectos berlineses cedió el liderazgo de la iniciativa a un grupo de vecinos. El taller de carpintería se ha convertido en un espacio de cotrabajo compartido por estudiantes y jóvenes profesionales de la arquitectura y el diseño. La antigua carnicería es ahora un equipamiento comunitario regentado por un colectivo de mujeres del barrio. El consistorio paga la factura de luz, agua y calefacción, pero los usuarios tienen claro que ellos son los últimos responsables a la hora de mantener vivo el lugar que ellos mismos han conquistado.

David Bravo
Traducción de Maria Llopis

[Última actualización: 12/09/2023]

Ficha técnica

CIUDAD: Turín
PAÍS: Italia
INICIO DEL PROYECTO: 2011
INICIO DE LAS OBRAS: 2011
FINAL DE LAS OBRAS: 2013
DIRECCIÓN DE OBRA: raumlaborberlin
CONSTRUCTORA: raumlaborberlin
SUPERFICIE: 2.000 m²
COSTE: 160.000 €

Créditos

PROMOTOR:
raumlaborberlin

AUTORES:
raumlaborberlin

COLABORADORES:
Francesco Apuzzo, Jan Liesegang, Christian Göthner, Jana Gunstheimer, Laura Zachmann, Manfred Mülhaupt, a.titolo, Francesca Comisso, Lisa Parola, Luisa Perlo, Maurizio Cilli, Giulia Majolino, Alessandra Giannandrea, Francesco Strocchio.

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