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  • FINALISTA 2010

Jardín vertical y plaza pública Delicias

Zaragoza (España), 2008

Una estructura metálica que contiene un jardín colgante oculta dos medianeras que afeaban el paisaje urbano.

Estado anterior

El barrio de Las Delicias es el más densamente poblado de Zaragoza. Durante los años cincuenta y sesenta, la llegada de emigrantes procedentes de zonas rurales de toda España provocó un crecimiento rápido y desordenado de su tejido urbano, que sufre desde entonces un déficit manifiesto de equipamientos, de zonas verdes y de lugares reconocibles. Durante los años ochenta se realizaron algunas actuaciones de mejora, como la conversión en zona peatonal de su eje principal, la calle de Las Delicias, o la creación de algunas áreas verdes y de recreo.

A pesar de todo, durante las dos décadas siguientes el barrio ha recibido el empuje de nuevas migraciones llegadas de todo el mundo y ha visto cómo incrementaban su densidad, su conflictividad y el deterioro físico de muchos de sus inmuebles, presentando algunos de ellos un elevado riesgo de hundimiento. Este era el caso del edificio sito en la confluencia de la calle Caspe con la calle de Las Delicias, que con el cambio de siglo tuvo que ser derribado preventivamente. El vacío resultante dejó al descubierto las medianeras de los dos edificios contiguos.

Objeto de la intervención

Rescatando del olvido la intención que el ayuntamiento había tenido diez años atrás, la asociación de vecinos del barrio de Las Delicias promovió en 2007 una actuación para convertir el solar del edificio derribado en un espacio público. Dadas las carencias del barrio, se trataba de aprovechar la superficie del solar, tangente a la principal calle del barrio, para fundar un lugar representativo que pudiera convertirse en un punto de encuentro para la comunidad y en un espacio de ocio, de integración social y de relación con la naturaleza. El reto de dar solución a la apariencia decadente de las dos medianeras descubiertas ocupaba un lugar preeminente entre estos objetivos.

Descripción

Tras la intervención, los 530 metros cuadrados del solar han dado lugar a una nueva plaza pública y a una estructura metálica de más de quince metros de altura que soporta un jardín colgante. La estructura está adosada a las dos medianeras que se situaban frente a la plaza, de modo que las oculta por completo. Por debajo del nivel de la plaza, contiene un sótano en el que se hallan las nuevas oficinas de la asociación de vecinos del barrio, responsable de la gestión medioambiental del jardín y de su uso como espacio educativo.

A partir de la cota cero, la estructura puede ser transitada a través de una serie de rampas que rodean un patio triangular y que son completamente accesibles a personas con movilidad reducida. La accesibilidad del jardín está complementada por una torre vertical que aloja un ascensor. Tiene sección triangular y está revestida por una celosía de láminas coloreadas de plástico que reproducen motivos vegetales. La secuencia de rampas conforma un recorrido ascendente concebido como un paseo botánico que permite contemplar más de ochenta especies vegetales diferentes. Los antepechos de las rampas contienen jardineras lineales provistas de un sistema de riego por goteo. Por encima hay mallas metálicas recicladas de otras obras de construcción que hacen las veces de celosía y que facilitan el crecimiento de plantas trepadoras. Los rellanos que separan los diferentes tramos de rampa forman ensanchamientos que constituyen zonas de reposo equipadas con bancos.

Valoración

Cercano a la línea tipológica del High Line Park de Nueva York, el jardín de la plaza de Las Delicias resuelve el problema recurrente de las medianeras ciegas que afean el paisaje urbano yendo más allá de la solución puramente decorativa. Lo hace a través de la propagación vertical del espacio público. Aparte de contribuir a una enriquecedora complejificación del hecho urbano, este acto de dislocación que expulsa al espacio público de su habitual dimensión horizontal tiene un efecto desconcertante que propicia la fundación de un lugar extraordinario y reconocible. El jardín es una metáfora del árbol al que trepan los niños para evadirse del mundo rutinario de los adultos y proporciona a los vecinos de un barrio gris y falto de atributos un lugar lúdico y educativo en el que se imparten clases de botánica y se exhiben instalaciones artísticas.

David Bravo Bordas, arquitecto

[Última actualización: 02/05/2018]