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15 octubre 2015

«La gran virtud del espacio público es su imprevisibilidad»

Entrevista con Mauricio Tenorio

El historiador mejicano haba del espacio público y se centra en el concepto de «posibilidad»: Lo que puede ocurrir mientras se forma parte de forma activa o pasiva de un lugar. Su espacio preferido es en la Ciudad de Méjico y no es una única localización, sino una ruta andando por distintos lugares que para Tenorio dan una gran visión sobre qué es el espacio público, así como reclama la necesidad de perder el miedo a caminar por la capital de Méjico.

[Duración: 00:05:06 | Idioma: Español>Inglés]

Espacios compartidos grabó esta conversación con Mauricio Tenorio en julio de 2015, cuando visitó el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) con motivo de su participación en un seminario enmarcado dentro del ciclo «La ciudad posible», organizado en colaboración con el Social Science Research Council de Nueva York, donde tuvieron lugar conferencias con Richard Sennett, Ira Katznelson, Teresa Caldeira, Diane Davis y Richard Burdett, los días 2 y 3 de julio de 2015.

Mauricio Tenorio, historiador mejicano establecido en Chicago, habla del espacio público enmarcándolo dentro del término "posibilidad". Para él, lo que define nuestros espacios es el hecho de «ser el testigo de algo o participar de algo» y opina que este factor abre un gran abanico de características que definen el espacio público: «la posibilidad constante define el espacio (...) desde el pecado, incluso la violencia, la interacción, la práctica, la conexión». Por otra parte, admite que «Los estados y gobiernos pueden hacer mucho para favorecer los espacios públicos», pero advierte del peligro de limitarlos o intervenir en exceso. Para Tenorio, «la gran virtud de un espacio público es la imprevisibilidad».

Al preguntarle su espacio preferido, el historiador opta por hablar de la capital de su país, Ciudad de México: Una caminata desde San Cosme, un barrio popular lleno de actividad hasta llegar a la Calle de Tacuba, donde hay una impresionado arquitectura colonial y está lleno de vendedores y gente diversa. Tenorio afirma que es un lugar donde «Tan sólo ser testigo ya es muy bonito» y concluye rompiendo un gran tópico sobre esta gran ciudad: «En la Ciudad de México, por contra de lo que se cree, se puede caminar perfectamente si uno le pierde el miedo». 

Guillem Pujadas Jané


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