Projects Frontend Portlet

embedded = false isPreview = false
  • SELECCIÓN ARCHIVO 2002

Connexió de vianants al barri del Besòs sobre la Gran Via

Sant Adrià de Besòs (España), 2000

Nuevo espacio público sobre una vía rápida de acceso a la ciudad de Barcelona, en Sant Adrià de Besòs

Estado anterior

Esta actuación se ubica en el término municipal de Sant Adrià de Besòs, adyacente a Barcelona, donde la Gran Via de les Corts Catalanes, uno de los principales ejes históricos este-oeste del ensanche Cerdà, ha perdido completamente el carácter de vía urbana que tiene en algunos puntos para convertirse en una vía rápida que enlaza con las grandes autopistas del levante barcelonés. El impacto de esta vía y su tráfico continuo marcan profundamente la configuración de un barrio dividido a ambos lados, nacido años atrás de crecimientos residenciales rápidos y masivos en un entorno de periferia y con un bajo grado de urbanización que sólo en los últimos años se ha comenzado a paliar. La conexión entre los dos lados es muy deficitaria y los pocos puentes existentes son básicamente para el tráfico rodado. La falta de zonas verdes, las calles pensadas desde una lógica eminentemente vehicular y los pocos espacios públicos, ocupados en todas partes por coches estacionados, acentúan la dureza del lugar y dibujan un entorno castigado, completamente agresivo para el ciudadano.

Objeto de la intervención

Con el propósito de intentar mejorar el barrio, drásticamente maltratado por su vecindad no resuelta con la infraestructura pasante que lo aísla de sí mismo, lo fragmenta y lo ha dividido históricamente en dos, el Consorcio del Besòs promovió la construcción de un puente sobre la Gran Via que suavizase al menos parcialmente la fuerte discontinuidad motivada por la presencia de esta vía rápida. Para ello era preciso proyectar un espacio que por su configuración y dimensiones fuera más allá de resolver exclusivamente la conectividad peatonal y pudiera satisfacer al mismo tiempo las funciones de plaza para los habitantes del barrio, pese a la singularidad de su emplazamiento sobre la autopista. A fin de minimizar las duras condiciones de contorno descritas, no bastaba con dedicar especial atención a la accesibilidad general: debían contrarrestarse estas condiciones pensando al mismo tiempo la plaza desde el punto de vista de la máxima confortabilidad.

Descripción

A causa de la presencia de la autopista y del gálibo que era preciso respetar, la plataforma para la configuración de la nueva plaza se situó entre tres y cuatro metros por encima de las calles laterales. El proyecto optó por invadir los taludes presentes a ambos lados de la Gran Via, dado que la similitud de cota con un puente próximo permitía generar una nueva continuidad de recorrido enlazando la plaza con ese puente existente. Entre ambas conexiones transversales se crearon dos paseos peatonales paralelos a ambos lados de la vía, en los cuales se plantaron dos barreras vegetales de sentido longitudinal muy densas con altos chopos, concentrando de esta forma la nueva vegetación con objeto de disminuir el impacto visual y acústico de la autopista y mejorar la confortabilidad urbana, en las orillas de los nuevos pasos. En estos paseos simétricos se concentraron igualmente los accesos a la plaza a través de rampas, en el punto medio de cada paso, y de escaleras en sus extremos.

Para disociar el aspecto de la nueva plaza desde la autopista de la imagen pesada que habitualmente presentan los elementos próximos a estos ejes de movilidad, ésta se planteó estructuralmente como una plataforma sobre un entramado metálico apoyado en pilares de hormigón. Para acentuar la ligereza de la nueva estructura desde la autopista, se dispuso una iluminación inferior con la voluntad de resaltar al mismo tiempo el cometido de pórtico que la nueva infraestructura podía desempeñar desde la vía de acceso a Barcelona.

La plaza, de 30 x 60 metros, se configuró como un espacio con pocos accidentes, apto para acoger acontecimientos diversos. Dos terceras partes de su superficie se dejan completamente libres, mientras que el otro tercio queda fragmentado por un bosque de mástiles de acero de ocho metros de altura que, mediante un entramado de cables, soporta una retícula de ochenta puntos de iluminación. Este techo de luz suspendido en el aire, que subraya el carácter de puerta de entrada a la ciudad central descrito, haciendo referencia al mismo tiempo a los aspectos más festivos asociados al futuro uso de la plaza por el barrio, encuentra su eco en la disposición también en el suelo, en la zona libre, de 80 terminales de fibra óptica, dispuestos en proyección desplazada respecto de la iluminación aérea.

El tratamiento superficial de la plaza se resuelve con caucho sintético de color rojo oscuro de forma unitaria buscando su condición de espacio público destinado a acoger actos populares con una gran afluencia de personas y persiguiendo el aspecto amable y cómodo que guió todo el proyecto. En el espacio libre se dispusieron dos filas de bancos paralelos al sentido del recorrido principal, que enlaza ambos lados de la autopista con objeto de no obstaculizar el flujo peatonal ni hipotecar la superficie del nuevo espacio como ámbito apto para la celebración de actos públicos. En ambos laterales del puente se levantó una baranda reforzada de vidrio de altura ligeramente superior a la habitual para minimizar el impacto sonoro derivado del flujo inferior de tráfico.

Valoración

Intentar mejorar zonas urbanas que tradicionalmente han sufrido el impacto de infraestructuras pasantes ligadas a la movilidad general y que como consecuencia de este impacto a menudo han vivido historias de aislamiento respecto a su propio contexto más inmediato es reconducir situaciones muy disfuncionales para la vida de estos barrios, obligados en algunos casos a su propio desconocimiento urbano, paradójicamente mejor conectados con otros centros que internamente.

La nueva plaza de Sant Adrià de Besòs sobre la autopista representa la superación puntual del efecto barrera que la Gran Via significa para el barrio y la creación de un espacio de integración, física y social, en un lugar previamente inexistente, e inaugura un punto de encuentro entre dos realidades próximas aunque lejanas que amplía las repercusiones positivas de la nueva conexión peatonal entre las dos márgenes y crea un espacio público necesario, como marco no sólo de paso sino también de estancia, enlace físico y soporte de la vida ciudadana.

Mònica Oliveres i Guixer, arquitecta

[Última actualización: 02/05/2018]

Ficha técnica

CIUDAD: Sant Adrià de Besòs
PAÍS: España
INICIO DEL PROYECTO: 1998
INICIO DE LAS OBRAS: 1999
FINAL DE LAS OBRAS: 2000
SUPERFICIE: 3.500 m²
COSTE: 1.905.200 €

Créditos

PROMOTOR:
Barcelona Regional

AUTORES:
Maria Buhigas San-José, Berta Barrio Uria

COLABORADORES:
EUROPROJECT, J. Mº Velasco, Enric Grífol, Olga Martínez, Miquel Roig, Nacho López, Daniel Lorca

Documentos relacionados