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El programa Superilla redefine la movilidad y prioriza a los peatones, las bicicletas y el transporte público en Barcelona. Se ha convertido en un modelo para la transformación de calles, ya que se ha extendido desde las primeras intervenciones en Ciutat Vella, Gràcia y otros distritos hasta el Eixample. Este es el barrio de la ciudad con los niveles de contaminación más altos y con escasos espacios verdes. Los coches ocupan el 60 % de las calles, pero representan solo el 20 % de los usuarios.
Objeto de la intervención
El modelo de calle existente necesitaba evolucionar. En primer lugar, era necesario avanzar hacia una movilidad más eficiente, menos contaminante y que requiriera menos espacio, priorizando a los peatones, las bicicletas y el transporte público. En segundo lugar, era fundamental transformar la zona en un nuevo espacio público adaptado al cambio climático, con el objetivo de mejorar las condiciones ambientales y de salud, así como de fomentar las relaciones comunitarias.
La aplicación del concepto de superilles (supermanzanas) en el Eixample implica una reorganización integral de la movilidad, que permite liberar una de cada tres calles del tráfico de paso y transformarlas en nuevos ejes verdes. En estas vías, los coches no pueden circular de manera continua y están obligados a girar en cada intersección. El proyecto propone crear una red de 21 ejes verdes y 21 plazas. Estos ejes deben conectar espacios públicos y barrios, mientras que las nuevas plazas en los cruces ofrecen áreas públicas más amplias y naturalizadas.
Descripción
La primera fase (2020-2023) incluyó tramos de cuatro calles —Consell de Cent, Rocafort, Borrell y Girona— y cuatro plazas. El proyecto prioriza a los peatones e integra infraestructura adaptada al clima, con superficies permeables y nueva vegetación. Las calles Rocafort y Enric Granados se enfocan en jardines urbanos, mientras que Borrell y Girona se convierten en espacios cívicos destinados a actividades comunitarias.
Esta etapa ha implicado la transformación de un total de 110.000 metros cuadrados, con 4,65 kilómetros de zonas verdes y 8.000 metros cuadrados de plazas. El espacio peatonal ha aumentado en 58.000 metros cuadrados, la superficie permeable ha pasado del 1 % al 15 %, se han añadido 11.000 metros cuadrados de vegetación urbana y se han plantado 400 árboles nuevos de diversas especies. El aumento de sombra y la sustitución del pavimento han reducido la temperatura superficial en cinco grados durante el verano. El número de vehículos que circulan por los ejes verdes y por el Eixample en su conjunto se ha reducido en un 17 %.
Valoración
Los cuatro nuevos ejes verdes y las cuatro plazas se han convertido desde el primer día en espacios muy transitados por los peatones y muy valorados. Para muchas personas, los bancos y las mesas son espacios de descanso y encuentro. Las plazas han aportado un nuevo espacio público, inédito y necesario, en el Eixample, y los ejes verdes permiten lo que antes resultaba impensable: pasear por el centro de la calle. La transformación ha supuesto una nueva manera de percibir el paisaje urbano y de vivir el espacio público del Eixample, que ha pasado de priorizar la movilidad a convertirse en un punto de encuentro y vida para los peatones.
[Última actualización: 14/11/2025]


