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  • FINALISTA 2012

Metropol Parasol

Sevilla (España), 2011

Controvertida cobertura de una plaza, un centro comercial y un yacimiento arqueológico del casco antiguo con seis sombrillas de tamaño gigantesco que también acogen un mirador.

Estado anterior

Durante la invasión napoleónica de Sevilla, se derribó el convento de La Encarnación para construir en su lugar un mercado municipal. La destrucción del edificio, flanqueado por dos plazoletas, abrió en el barrio de la Alfalfa un gran hueco que heredaría su nombre. De planta rectangular, la plaza de La Encarnación tiene unos ciento cincuenta metros de largo por ochenta de ancho y se halla en el centro geométrico del casco antiguo. Permaneció parcialmente ocupada hasta 1973, cuando a su mercado, en estado ruinoso, también le llegó el turno de desaparecer.

Desde entonces quedó vacía, rodeada por una valla opaca y eventualmente usada como cochera o aparcamiento. En 1982, al iniciarse una renovación que perseguía la reactivación comercial del sector, la aparición de importantes vestigios de la época romana (siglo I) lo paró todo para convertir la plaza en un área de excavación arqueológica. La situación no podía desagradar más a los comerciantes de un casco histórico que, en las últimas décadas, se ha hecho referencial en las rutas culturales del turismo internacional.

Objeto de la intervención

En 2004, el Ayuntamiento de Sevilla convocó un concurso internacional de ideas para renovar la plaza y activar finalmente el tejido comercial adyacente. Las bases de la convocatoria eran claras y ambiciosas: aparte de resolver un complejo programa de usos que incluía un mercado municipal, un museo arqueológico y una plaza pública, exigían la creación de un hito arquitectónico con la suficiente carga icónica como para fundar un nuevo polo de atracción turística. De las sesenta y cinco propuestas recibidas, el jurado nombrado por el consistorio apostó por «Metropol Parasol», la más osada en términos de impacto paisajístico, de viabilidad técnica y de coste económico, que fue inicialmente presupuestado en treinta y tres millones de euros.

Descripción

«Metropol Parasol» cubre buena parte de la plaza de La Encarnación con seis sombrillas colosales que, por su aspecto fungiforme, los sevillanos han rebautizado como «Las setas». Sus sombreros, que se entrecruzan formando un único techo, están constituidos por costillas de madera laminada dispuestas de canto y machihembradas en una retícula bidireccional. Dentro de su plano vertical, cada costilla presenta una sinuosidad específica que, conjugada con el resto, confiere a la retícula un volumen ondulante y voluptuoso. El techo está suspendido a una altura media de veintiséis metros respecto a la cota de la calle y reposa sobre seis grandes tallos cilíndricos de hormigón armado.

Los tallos contienen núcleos verticales de ascensores que conectan los diferentes niveles del conjunto. En la parte superior, una pasarela serpentea sobre los sombreros y conduce hasta una terraza circular que corona el punto más alto de la estructura, constituyendo un mirador con vistas panorámicas de todo el casco histórico. A veintidós metros de altura, los dos sombreros más grandes dan cabida a un restaurante y una sala polivalente. Bajo la sombra de los parasoles hay una plaza elevada y conectada con el resto de la explanada de La Encarnación a través de una amplia escalinata.

La plaza elevada es, en realidad, la cubierta de un espacio comercial situado en el nivel de las calles perimetrales. Aunque este espacio se organiza con pequeñas tiendas que recuerdan los puestos de un mercado municipal, tiene el techo bajo y su oferta comercial sobrepasa la venta de víveres para ir desde la indumentaria hasta la restauración. Aun un piso por debajo, en el sótano, se encuentra el «Antiquarium», un museo arqueológico que exhibe los importantes vestigios de la época romana descubiertos en el subsuelo de la plaza.

Valoración

«Metropol Parasol» no ha dejado a nadie indiferente. Más allá de opiniones relativas a su impacto visual o a su supuesta condición de «arquitectura espectáculo», lo cierto es que las obras se han retrasado seis años y el coste inicialmente previsto ha terminado triplicándose. Tan titánico como el resultado ha sido el esfuerzo económico que ha realizado un consistorio sumamente endeudado y que ha provocado que la polémica en los medios de comunicación y los plenos municipales alcanzara proporciones igualmente gigantescas.

Para bien o para mal, parte del retraso y el incremento de coste son atribuibles a la complejidad del problema y a la ambición de la solución. Los imprevistos derivados del hallazgo arqueológico, la voluntad de conservar y mostrar los vestigios, las modificaciones en el programa de usos, la llegada de lluvias inusuales en la región, la celebración de actos religiosos durante la Semana Santa, las dificultades técnicas para ejecutar un diseño que quería innovar o las desavenencias con la empresa constructora y concesionaria de la explotación del mirador, dan fe de la multiplicidad de causas que pueden llegar a concurrir en una transformación urbana de esta envergadura.

En cualquier caso, no puede negarse que la plaza de La Encarnación ha pasado de ser un espacio largamente descuidado a convertirse en todo un símbolo de la ciudad. Sus «setas» son un atractivo turístico de primer orden en Sevilla; más de un millón de personas han subido al mirador durante su primer año de apertura y muchos comerciantes de la Alfalfa las defienden de forma incondicional. Incluso el movimiento de los Indignados las eligió en 2011 para instalar ahí su acampada, no se sabe si en reconocimiento de su representatividad o en busca de una sombra nada desdeñable en la capital andaluza.

David Bravo Bordas, arquitecto

[Última actualización: 02/05/2018]

Ficha técnica

CIUDAD: Sevilla
PAÍS: España
INICIO DEL PROYECTO: 2004
INICIO DE LAS OBRAS: 2005
FINAL DE LAS OBRAS: 2011
SUPERFICIE: 18.000 m²
COSTE: 90.000.000 €

Créditos

PROMOTOR:
Ayuntamiento de Sevilla and SACYR

AUTORES:
J. Mayer H.


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