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  • FINALISTA 2012

Bow Riverside

Londres (Reino Unido), 2011

Una pasarela peatonal acompañada de un sistema de rampas, escaleras y senderos restablece la continuidad de la orilla del canal de Bow Creek en su intersección con un nudo viario.

Estado anterior

El célebre East End londinense, el conjunto de barrios más populosos y étnicamente diversos de la capital británica, ha mantenido siempre una estrecha relación con el agua. Se extiende al nordeste de la City ─la antigua ciudad amurallada─, en un territorio antes pantanoso que separa el Támesis del río Lea. Ya en el siglo XII, Matilde de Escocia hizo construir sobre este segundo curso un puente arqueado que daría lugar al topónimo de Stratford at the Bow, donde Stratford, en inglés antiguo, significa «camino pavimentado sobre un vado» y Bow significa «arco». Hoy, Stratford y Bow son dos barrios diferenciados y separados por los Bow Back Rivers, una parte del sistema de canales denominado Lee Navigation y ubicado a lo largo del extenso corredor verde del Lee Valley Park. Hacia el siglo XVI, cuando el Lea ─a veces conocido como Lee─ ya era una de las principales rutas por donde entraba el grano en Londres, la ciudad fue autorizada a abrir este sistema de vías navegables para drenar sus pantanos, así como a dotarlos de diques, molinos de agua y caminos de sirga.

Con el tiempo, la zona fue poblándose de industrias, infraestructuras y suburbios que la hicieron cada vez más compleja. Durante el siglo XX, cuando la navegabilidad perdió su carácter estratégico, muchos canales se convirtieron en secundarios y cayeron en el abandono. Es el caso del Bow Creek, que, entre la isla de Three Mills (Tres Molinos) y la del Parque Olímpico de Londres –sede principal de los Juegos Olímpicos de Verano de 2012– quedó hundido bajo la losa de una rotonda formada por el cruce de dos vías rápidas a varios niveles. La inferior es la A12, arteria perimetral que resigue el margen derecho del Bow Creek formando un túnel subterráneo; la superior es la A11, viaducto radial que coincide con la calle mayor de Stratford, en la orilla septentrional, y con la de Bow, en la meridional.

Aparte de cubrir un tramo de unos ochenta metros de canal, haciéndolo sombrío y marginal, la construcción del nudo vial significó la interrupción de su camino de sirga, un paseo ribereño de cuarenta y cinco kilómetros de longitud que iba desde el condado de Hertfordshire hasta Limehouse, junto al Támesis. Los ciclistas y peatones que reseguían la orilla izquierda del canal se veían obligados a abandonarla al toparse con el ramal del City Mill River. Una pasarela inclinada lo vadeaba, remontándolos hasta el nivel superior de la A11. Una vez atravesados sus cinco carriles rodados, aún tenían que cruzar hasta la orilla opuesta del Bow Creek para seguir su camino. Mientras tanto, un descuidado bosque ribereño se escondía en esta orilla, tras unos grandes paneles publicitarios orientados hacia la A12.

Objeto de la intervención

En 1998 se creó la Leaside Regeneration, una fundación integrada por organismos públicos y entidades locales que busca la renovación del valle del Lea y su entorno urbano. A los pocos años y junto con la British Waterways ─autoridad de la navegación en los ríos y canales de Gran Bretaña─, se redactó un plan de mejora urbana de los alrededores de los Bow Back Rivers que contemplaba la creación de una serie de espacios públicos ribereños conectados entre sí. La proximidad del Parque Olímpico, la densidad urbana del sector y la previsión de desarrollar en él nuevos crecimientos residenciales hicieron que el tramo fluvial situado junto al cruce de la A11 con la A12 se revelara como un punto estratégico dentro de este plan. Aparte de restablecer la continuidad del paseo peatonal y ciclista, había que rescatar los valores ocultos del lugar para que los vecinos de Stratford y Bow pudieran recuperar su tradicional relación con el agua.

Descripción

La intervención realizada salva desniveles y barreras con una variada secuencia de itinerarios ribereños que acaban tejiendo un conjunto unitario reservado a peatones y ciclistas. Aguas arriba, antes de que el Bow Creek se adentre bajo la losa de la rotonda, se ha construido un nuevo puente que lo cruza a una altura suficiente para que el canal siga siendo navegable. Para bajar hasta la cota de ambas orillas, cada uno de los extremos del puente se bifurca dando paso a una rampa y una escalera. En la orilla izquierda, la rampa recoge a los paseantes que vienen del norte por el camino de sirga, mientras que la escalera se encara hacia la pasarela existente que vadea el City Mill River para conducir hasta la A11. En la orilla opuesta, la escalera lleva a un sendero que serpentea por el antiguo bosque ribereño y trepa hasta el nivel de la A12, donde se han retirado los paneles publicitarios. Por su lado, la rampa de esta orilla conduce hacia el tramo de canal cubierto por la rotonda.

Tanto el puente como las dos rampas y el par de escaleras se soportan con jácenas de celosía que reposan sobre pilones metálicos de fuste cilíndrico. Los cantos de las jácenas se elevan a ambos lados por encima de los tableros, de modo que conforman sus respectivas barandillas. Las jácenas, sin embargo, solo son visibles desde los tableros, ya que sus paramentos exteriores están revestidos con celosías de latas de madera erguidas que remiten a la verticalidad de los juncos y las tablestacas de los márgenes. La ligereza de las celosías y el hecho de que las rampas zigzagueen a lo largo de las orillas restan rotundidad a las nuevas estructuras. El zigzagueo también permite que entre las rampas y los márgenes del canal aparezcan intersticios de aguas tranquilas donde se han dispuesto gaviones plantados con juncales.

Aguas abajo, bajo la losa de la rotonda, una nueva pasarela fijada a un muro de hormigón preexistente da continuidad a la orilla derecha. Tanto de día como de noche, el alumbrado instalado en su barandilla combate la oscuridad del espacio proyectando luz cálida y coloreada sobre las superficies del hormigón y el agua. Una vez fuera del tramo cubierto, la pasarela aterriza sobre el renovado Muelle Libre del Bow para que los paseantes puedan seguir el camino de sirga hacia el Támesis.

Valoración

La actuación en el Bow Creek ha unido una serie de puntos descosidos en un nudo fuerte y duradero. Con delicada destreza, ha zurcido discontinuidades que pertenecían tanto a la dimensión espacial como a la temporal. En cuanto al espacio, ha conjugado la escala territorial con la arquitectónica para establecer conexiones entre caminos interrumpidos, orillas separadas y calzadas desniveladas. En el dominio del tiempo, ha sincronizado canales y autopistas, infraestructuras de movilidad pertenecientes a diferentes etapas históricas que se solapaban sin encontrarse. Contribuyendo a rescatar la memoria de los canales que tanto caracterizaron el pasado del East End, ha establecido un precedente para futuras intervenciones en otros puntos de su red acuática. Como resultado, no solo se han creado espacios de paso, sino que se ha llegado a fundar un lugar. Un escenario bucólico de excepcional relación con la naturaleza en el seno de unos tejidos sociales y urbanos que seguro que lo agradecerán.

David Bravo Bordas, arquitecto

[Última actualización: 02/05/2018]

Ficha técnica

CIUDAD: Londres
PAÍS: Reino Unido
INICIO DEL PROYECTO: 2003
INICIO DE LAS OBRAS: 2010
FINAL DE LAS OBRAS: 2011
DIRECCIÓN DE OBRA: British Waterways
CONSTRUCTORA: May Gurney Ltd
SUPERFICIE: 5.000 m²
COSTE: 2.900.000 €

Créditos

PROMOTOR:
British Waterways

AUTORES:
Adams & Sutherland

COLABORADORES:
Halcrow Group Ltd (pre construction), Sutton Vane Associates, Esther Rollinson, Jonathan Cook Landscape Architect

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