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  • SELECCIÓN ARCHIVO 2000

Landschaftspark Duisburg-Nord

Duisburg (Alemania), 2000

Reconversión de un antiguo asentamiento industrial en la cuenca del Rhur. Nuevo parque al norte de Duisburg

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Duisburg es una ciudad de la cuenca del Rhur, una de las zonas con mayor densidad de población de Alemania a causa del fuerte desarrollo industrial experimentado a partir de mediados del siglo xix. El Rhur, la región que recorre el río Emscher, con unos 2 millones de habitantes que viven en 17 ciudades, es conocida por el testimonio de su importante pasado industrial, con minas y plantas siderúrgicas en gran parte abandonadas, y cuenta con una red viaria y ferroviaria que cruza todo el territorio, siguiendo el curso del Emscher, que fue canalizado como colector para las aguas residuales.

La antigua planta siderúrgica Thyssen Hochofenwerk Meiderich, situada entre los barrios de Meiderich y Hamborn de Duisburg, constituía uno de los muchos ejemplos de implantación de industria pesada en la zona del Emscher. Sus instalaciones abarcaban una superficie de unas 200 ha, y estaba formada por una zona minera y de producción de coque, una fábrica siderúrgica y los depósitos de material, así como una amplia red de vías férreas industriales. Cuando la actividad de la antigua planta Thyssen cesó definitivamente a mediados de la década de los ochenta , el terreno que había ocupado, cerrado y desconocido para la mayoría de habitantes de su entorno, presentaba un alto grado de contaminación del suelo y de las aguas, si bien la misma inactividad había favorecido una renovación ecológica espontánea, lo cual abría esperanzas para nuevos usos de la zona.

Objeto de la intervención

La prioridad de intervenir en una región que se encuentra en un proceso avanzado de desindustrialización llevo a crear en 1989 el IBA-Emscher Park, con un programa dirigido a la renovación ecológica y económica del territorio surcado por el río Emscher. La convicción de partida se basó en que la competitividad económica del futuro debía pasar por la calidad ecológica de las regiones y, en esta línea, la tarea principal de renovación de la zona pretendía eliminar los déficits urbanos y ecológicos con el fin de obtener una nueva base para su desarrollo futuro. Los objetivos específicos marcados por la institución han sido: la transformación ecológica del sistema fluvial del Emscher a lo largo de un recorrido de 350 km; la modernización de las ciudades industriales, la conservación y reutilización de los monumentos industriales como testimonio de la historia, y la preservación y reconstitución del paisaje regional. De hecho, el tema central de la sociedad IBA-Emscher Park, a lo largo de sus diez años de existencia, es la creación de un gran parque paisajista en la región del Emscher, una red de espacios verdes que hay que preservar y poner en comunicación a partir de nuevos usos y valores otorgados a los antiguos espacios industriales.

El parque de Duisburg, parte integrante de este territorio, compartía buena parte de estos objetivos ya que significaba, a escala local, la recuperación de una importante superficie verde, la conservación de un monumento industrial y la renovación del río Emscher. El parque debía contribuir de manera esencial a la restauración ecológica con la consideración más amplia de las reservas ecológicas aprovechables y debía reforzar el desarrollo cultural y la formación de la identidad, localmente y en la región. También debía mejorar las condiciones de vida y de la vivienda en Duisburg Norte a través de la creación de un gran espacio público verde y de ocio.

Descripción

El terreno del parque se encuentra fragmentado por autopistas, carreteras, líneas férreas, muros e instalaciones industriales que hacen imposible reconocer el paisaje original. Por esta razón, el sentido básico de la intervención ha sido recuperar un paisaje modelado por la antigua actividad productiva y abrirlo a nuevos usos.

La planificación del parque tuvo que prever la amplia complejidad de elementos que presentaba el terreno de la antigua planta siderúrgica y trabajar con todos ellos para crear un espacio público con carácter de espacio verde. En primer lugar, se tuvieron en cuenta las difíciles condiciones del lugar a causa de la contaminación que había provocado la actividad industrial, y la necesidad de integrar las capacidades ecológicas a nivel de vegetación y fauna que de manera espontánea se habían desarrollado sobre el terreno de la antigua planta Thyssen. Al mismo tiempo, se decidió no derribar el equipamiento industrial de la fábrica - los costes económicos lo hacían prácticamente inviable- y valorarlo como patrimonio histórico, teniendo en cuenta las exigencias de las asociaciones de ciudadanos, que plantearon diversas opciones de oferta cultural y de ocio. A partir de estos supuestos, la actuación sobre el parque se dividió en diversos sistemas, entre los cuales se debe destacar el del agua. El Emscher canalizado que recorre el parque se ha regenerado gracias a la aportación de agua de lluvia que, a lo largo de su ciclo hasta el río, aprovecha antiguos depósitos de enfriamiento de la fábrica. Otro sistema del parque lo forman las vías férreas, que se han tratado como un paseo elevado que atraviesa todo el terreno y ofrece puntos de vista inusuales. La presencia de las vías y la de ciertos otros elementos construidos da lugar a que la vegetación no se extienda de manera uniforme, sino que aparezca fragmentada y que se haya adaptado a las características del suelo; por ejemplo, sobre un superficie formada por restos de materiales de fundición, arenas y cenizas crece una vegetación parecida a la de la estepa. Respecto a la contaminación del suelo, en algunas partes visibles y en otras soterrada, se han emprendido diversas acciones para su saneamiento en función del tipo de material contaminante, y así, mientras en unas zonas se ha revestido el terreno con nuevas capas, otras se han cerrado y no se podrán utilizar hasta que no haya transcurrido un largo período de tiempo. La estructura principal de los antiguos hornos permite explicar el pasado industrial del lugar, su gran altura los capacita para ejercer como miradores privilegiados y en su centro se ha habilitado un auditorio para conciertos de masas. En el espacio libre que quedaba entre los hornos se ha construido la Plaza Metálica, formada por losas de fundición de material reciclado, que actúa como espacio central de todo el parque y lugar de manifestaciones de cualquier tipo. Por su parte, los antiguos depósitos de material alojan en su interior jardines cerrados donde crecen diferentes variedades de plantas. Una pasarela establece la unión entre las diversas áreas del parque y permite contemplar estos jardines al fondo de las estructuras de los depósitos. Escaleras y otros elementos de acceso construidos se han realizado con elementos reciclados del mismo lugar. La participación directa de las asociaciones cívicas de la zona en la definición del parque se pone de manifiesto en el destino que se ha dado a las estructuras de cemento que servían de muros de los antiguos almacenes de materiales, hoy aprovechadas como paredes donde practicar la escalada. También se puede apreciar en la utilización, por parte de un club de submarinismo, de las aguas subterráneas que han penetrado en el subsuelo de las antiguas bodegas de mineral para formar profundas grutas; asimismo, existe el proyecto de convertir el antiguo gasómetro en un gran depósito de agua para enseñar submarinismo.

Las dependencias de entrada al parque alojan un pequeño museo sobre el pasado industrial del lugar, gestionado por una sociedad constituida con este fin. Finalmente, en la parte sudeste del parque se ha instalado una granja pedagógica dirigida a los alumnos de las escuelas cercanas, que facilita el contacto con los animales e introduce a los niños en la elaboración de un jardín rural.

Valoración

Convertir un terreno ocupado por una antigua área de explotación minera y una planta siderúrgica en un parque paisajístico supone una intervención totalmente innovadora sin ejemplos anteriores. A pesar de la complejidad de la empresa, hoy todo el mundo considera el espacio de la antigua fábrica Thyssen como un parque de nueva generación, con claros valores paisajísticos y de patrimonio industrial. El caso de Duisburg debería servir de espejo para otros similares que se irán sucediendo en todo el continente europeo en el momento en que la desindustrialización libere territorios con fuertes déficits ecológicos. La intención es que en el futuro el verde domine en las antiguas instalaciones industriales del parque, por más que este será un proceso lento, dado el grado de irreversibilidad de la situación heredada como consecuencia de los graves niveles de contaminación del lugar.

El parque, además, ha cumplido con el objetivo de abrir a los ciudadanos un gran complejo antes sólo accesible a los empleados de la planta siderúrgica, desde el momento en que la mayor parte de actividades que se desarrollan surgen de grupos y asociaciones de vecinos de la zona. Hoy, toda la superficie del parque se puede utilizar libremente, en él tiene lugar una variada gama de actividades culturales y de esparcimiento, que se incrementarán cuando concluya la restauración del edifico de la antigua central eléctrica, la cual, con sus 5.000 m2 , se convertirá en un parque interior para la época invernal.

Mònica Oliveres i Guixer, arquitecta

[Última actualización: 02/05/2018]

Ficha técnica

CIUDAD: Duisburg
PAÍS: Alemania
INICIO DEL PROYECTO: 1989
INICIO DE LAS OBRAS: 1992
FINAL DE LAS OBRAS: 2000
SUPERFICIE: 2.300.000 m²
COSTE: 15.338.800 €
WEB: http://www.latzundpartner.de/L3/frz/f-4-du.htm

Créditos

COLABORADORES:
J. Dettmar, Garttenamt und Planungsamt der Stadt Duisburg

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