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La historia de Torreblanca nos acerca a las transformaciones experimentadas por una de las fincas agrícolas más notables de este sector del Baix Llobregat. A finales del siglo xix, el marqués de Monistrol emprende una transformación radical de su residencia en la finca y de sus jardines privados, y construye un gran palacio de estilo neogótico y los jardines románticos de sus alrededores. La guerra civil afectó de manera importante Torreblanca, y a la finalización de la contienda, los marqueses iniciaron la reorganización de la finca con el propósito de hacerla viable económicamente: se construyó una granja avícola y se fomentó la comercialización de rosas (ya iniciada a finales del siglo xix). Sin embargo, los daños sufridos por el palacio eran irreversibles, motivo por el cual los marqueses decidieron derribarlo en el año 1958. Bajo el palacio aparecieron los restos de la antigua Torreblanca: un recinto rectangular limitado por grandes muros, con una torre redonda en cada esquina. Tras diferentes intentos de urbanización, el último a través del Plan Parcial de Torreblanca, que excluía la finca del perímetro, la Corporación Metropolitana decidió adquirirla, de modo que en noviembre de 1982 pasó con todos sus elementos al patrimonio público.

objeto de la intervención

Los terrenos de la parte baja del valle del Llobregat, y concretamente la zona izquierda de su curso, se vieron afectados, desde mediados del siglo xx, por la ocupación industrial, el paso de vías de comunicación y la expansión urbana. La zona del parque era uno de los pocos espacios libres del Baix Llobregat, y,por esta razón, se decidió recuperar esta finca de origen privado para convertirla en un espacio verde para el uso colectivo.

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El parque está situado en los término municipales de Sant Joan Despí y Sant Just Desvern y linda con Sant Feliu de Llobregat. Su límite norte es la antigua carretera general (la N-340), donde se encuentra la entrada desde Sant Feliu. Por el sudeste lo cierra la calle Torreblanca, en la que se abre la puerta de Sant Just, y por el oeste la Avenida de la Generalitat - con acceso desde Sant Joan Despí- y el tendido ferroviario de Renfe.

En el corazón del parque se sitúa el jardín romántico de finales del siglo xix Su diseño busca imitar las formas y los elementos propios de la naturaleza, con grutas, islas, cuevas, lagos y saltos de agua, rodeados de una vegetación que crece libremente y hace de este espacio la zona de mayor interés del área. En su entorno, el parque moderno sigue el trazado de los antiguos campos de cultivo de la finca, con una estructura de grandes trapecios que rodean los jardines antiguos. Su concepción es más funcional, para poder dar respuesta a las demandas de los usuarios actuales, con zonas de juego y destinadas a prácticas deportivas, áreas para espectáculos al aire libre, área de picnic, bares, etc.

En la zona del lago y por uno de los senderos de la isla mayor se llega al templete que hasta no hace demasiados años custodiaba una auténtica ara romana.

El laberinto ocupa el centro de la plaza en la que se encontraban el palacio y la capilla. Los otros elementos de la plaza son los mismos que acompañaban al palacio y que juntamente con éste componían el espacio central en el que se desarrolló durante siglos la vida cotidiana de Torreblanca.

Sobre las huellas de un antiguo camino, el paseo de las Esfinges es, al mismo tiempo, el eje articulador y la calle mayor del parque. Dos esfinges con rostro humano y cuerpo de león (antiguos guardianes de la entrada principal de la finca) son los centinelas del acceso central; una fila de cipreses flanquea su recorrido, hasta abrirse en la plaza de la Torre, lugar idóneo para la celebración de actividades diversas al aire libre.

valoración

Las infraestructuras de comunicación (carretera nacional, autopista y vía férrea) forman alrededor del parque unas barreras claras que condicionan fuertemente este sector de territorio metropolitano. En medio de este complejo entramado, el parque constituye una aportación indispensable de espacio libre con una calidad paisajística muy notable, reforzada por los valores históricos del lugar. Como parque local, está al servicio de una población de aproximadamente 70.000 habitantes, y como parque metropolitano, supera los 500.000 habitantes.

Albert García Espuche, arquitecto

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El laberinto y el estanque

ficha técnica

CIUDAD: Sant Just Desvern (14.987 habitantes)

PAÍS: España

INICIO DEL PROYECTO: 1982

INICIO DE LAS OBRAS: 1983

FINAL DE LAS OBRAS: 1985

SUPERFICIE TOTAL: 110.000 m2

créditos

AUTORES:

Norman Cinnamond, Carlos Ferrater i Lambarri

COLABORADORES:

Tècnics de la Unitat de Projectes Metropolitans de la Corporació Metropolitana de Barcelona