Imagen previa a la intervención. El casco histórico de Pamplona se asienta sobre un promontorio bruscamente interrumpido por un desnivel de treinta metros que cae hacia el norte en forma de talud hasta llegar al cauce del río Arga.

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El casco histórico de Pamplona se asienta sobre un promontorio bruscamente interrumpido por un desnivel de treinta metros que cae hacia el norte en forma de talud hasta llegar al cauce del río Arga. La muralla medieval de la ciudad, que recorre la parte alta del talud, está coronada por un camino de ronda que ofrece vistas sobre el río, su parque fluvial y el paisaje montañoso de los alrededores. La Cuesta de Santo Domingo y la Cuesta de Curtidores resiguen la base del talud y convergen en el puente de Curtidores, que cruza el Arga para dar acceso a la Rochapea, el único barrio de la Pamplona medieval que creció extramuros.

A pesar de que durante siglos quedó prácticamente excluido del resto del tejido urbano, hoy la Rochapea es un barrio consolidado y bien comunicado. En cambio, el sector septentrional del casco antiguo adolecía hasta hace poco de las consecuencias del efecto cul de sac provocado por el desnivel topográfico. La calle Eslava, uno de los ejes principales que cruza el sector de sur a norte, se encuentra perpendicularmente con la de Los Descalzos, donde la hilera de casas que se asoma sobre el Arga formaba una barrera infranqueable y opaca que no le permitía relacionarse con el camino de ronda ni con la Rochapea. Como consecuencia de ello, y a pesar del renombre de la oferta gastronómica pamplonica o de los celebérrimos sanfermines que cada mes de julio inundan sus calles de visitantes, el tráfico peatonal que recorría cotidianamente este sector era bajo y existía una carencia evidente de actividad económica y comercial. Los edificios y espacios públicos estaban deteriorados y en ellos se concentraba una población envejecida

objeto de la intervención

En 2005, el Ayuntamiento de Pamplona decidió dar solución a la falta de dinamismo y fluidez del sector septentrional del casco histórico optando a las ayudas públicas del programa URBAN II, una iniciativa con la que, durante el periodo 2000-2006, la Unión Europea favorecía el desarrollo sostenible de las ciudades y barrios de su territorio. Con la aportación de más de ocho millones de euros procedentes del FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) se emprendió una intervención que, pese a su carácter puntual, tenía que mejorar ostensiblemente la conectividad del sector e incrementar su grado de dinamismo.

descripción

Aparte de renovar el pavimento del camino de ronda, la intervención ha sustituido uno de los inmuebles de la calle de Los Descalzos por un edificio de nueva planta que pone en relación directa ambas vías y las conecta con la Cuesta de Santo Domingo. Con cuidado por no romper la continuidad de la cornisa fluvial de la ciudad, tiene una altura similar a la de sus vecinos y se alinea solidariamente con ellos. Sin embargo, la composición de sus dos fachadas, resueltas con una única apertura a doble altura, adquiere un grado de monumentalidad notablemente superior.

El edificio contiene dos elevadores mecánicos que recorren diagonalmente el subsuelo del talud y que, con una capacidad para transportar diariamente a seis mil usuarios, salvan en sesenta segundos los treinta metros de desnivel que hay entre el río y el casco histórico. Llegan a la planta baja, al nivel de la calle de Los Descalzos, a través de un gran vestíbulo a doble altura de donde arranca una rampa peatonal que sube aún cerca de dos metros hasta la cota del camino de ronda. En la segunda planta hay un espacio expositivo con un gran ventanal que ofrece vistas sobre el valle del Arga y sobre la calle de Los Descalzos. La planta bajo cubierta contiene un restaurante con dos terrazas que también gozan de estas vistas.

valoración

Aunque actúa con precisión quirúrgica, sobrepasando apenas los límites de una parcela, la intervención tiene un alcance de escala urbana que propaga sus efectos por todo el sector norte del casco histórico. Haciendo permeable la fachada fluvial y salvando el desnivel interpuesto por la topografía, la nueva infraestructura de conexión logra dos grandes éxitos. Por un lado, mejora sustancialmente la accesibilidad del barrio. Al nivel del río, da continuidad al puente de Curtidores, mientras que, al nivel de la ciudad, está prácticamente alineada con el eje vertebrador de la calle Eslava. Esta posición estratégica deshace definitivamente el efecto cul de sac y abre un nuevo acceso al casco histórico. Ello, junto con la monumentalidad de sus fachadas y con el hecho de que su recorrido traspasa la muralla del casco antiguo, lo convierte en una puerta principal que sobrepasa la dimensión meramente infraestructural para cargarse de representatividad.

Por otro lado, la intervención no solo mejora la accesibilidad del sector, sino que también lo dinamiza incrementando sustancialmente sus atractivos. Hace que visitarlo sea deseable porque lo pone en relación directa con dos espacios tan cautivadores como el camino de ronda o el parque fluvial del Arga. Y, como si no bastara con estos reclamos, pone al alcance de todo el mundo un mirador elevado con vistas privilegiadas y equipa al barrio con un espacio expositivo y un restaurante que refuerzan su oferta cultural y gastronómica.

David Bravo Bordas, arquitecto

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ficha técnica

CIUDAD: Pamplona (194.894 habitantes)

PAÍS: España

INICIO DEL PROYECTO: 2005

INICIO DE LAS OBRAS: 2006

FINAL DE LAS OBRAS: 2008

SUPERFICIE TOTAL: 1.350 m2

COSTE TOTAL: 8.563.360 €

créditos

PROMOTOR:

Ayuntamiento de Pamplona

AUTORES:

OM ARQ

COLABORADORES:

Jesús Cabrejas José Luis Sola y Arturo Pérez Espinosa P y P Ingeniería