descripción
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Constreñida entre el Mediterráneo y la formación montañosa que resigue la Costa Azul, Niza tiene muchas dificultades para hallar espacio para las grandes infraestructuras. Al norte de la ciudad hay un polígono residencial donde grandes bloques de viviendas se apiñan entre las colinas y un aparatoso nudo de autopista. Debido a la presencia de esta infraestructura, el barrio sufría los efectos de la contaminación acústica y estaba mal comunicado con el resto de la ciudad.
objeto de la intervención
En el año 2000, el Ayuntamiento de Niza promovió una intervención que quería aprovechar los espacios residuales existentes cerca de las vías de acceso al nudo para construir un intercambiador de transportes. El principal objetivo del proyecto era disuadir a los automovilistas que circulan por la autopista de entrar en la ciudad en vehículo privado. El intercambiador debía ofrecerles la alternativa de poder aparcar cómodamente su vehículo y de tomar un tranvía hasta el centro. Pero el intercambiador, que también incluiría un centro de mantenimiento de tranvías, no solo sería una infraestructura con beneficios a escala metropolitana, sino que también debía contribuir considerablemente a mejorar la calidad de vida del polígono residencial que lo acogería.
descripción
Inaugurado ocho años después, el intercambiador presenta una geometría muy compleja que se adapta a la curva descrita por la autopista para sacar el máximo rendimiento del reducido espacio disponible. Las vías del tranvía penetran el conjunto pasando por debajo de una de las vías de acceso al nudo y se retuercen describiendo un arco ascendente a lo largo del cual se encuentran la estación terminal de la línea y un gran hangar de mantenimiento.
La estación es un cuerpo bajo y semienterrado que no obstruye las vistas de los edificios residenciales vecinos. Está coronada con una cubierta ajardinada y transitable que, como un belvedere, ofrece una magnífica vista de la ciudad recortada contra el mar. Esta terraza es un espacio público permanentemente abierto a los vecinos del barrio y da acceso a una torre prismática que contiene un centro sociocultural. Generosamente provista de ventilación e iluminación naturales, la estación goza de una buena inercia térmica por el hecho de estar enterrada, mientras que la cubierta ajardinada la aísla del calor y el frío.
El hangar de mantenimiento se eleva a ras de la autopista para conformar una barrera acústica entre los coches y el polígono residencial. Está coronado con un aparcamiento al aire libre provisto de pérgolas que impiden la insolación de los vehículos aparcados y refrescan los espacios inferiores de mantenimiento. El hangar recibe luz y ventilación a través de la gran brecha que lo separa de la estación y que constituye un paso peatonal que conecta el conjunto con la ciudad.
valoración
La nueva infraestructura beneficia a toda la ciudad aligerando la intensidad de su tráfico y fomentando el uso del transporte público. Al mismo tiempo, y lejos de suponer molestia alguna para el barrio que lo acoge, el intercambiador le presta un gran servicio a diferentes niveles. Por un lado, lo densifica llenando un vacío residual que antes no tenía ningún uso determinado. Por el otro, lo intensifica equipándolo con una estación de tranvía, con un centro sociocultural y con un belvedere de vistas privilegiadas. Además, lo resguarda del nocivo contacto con la autopista, mientras lo conecta con el resto del tejido urbano. En definitiva, la complejidad formal y funcional de la infraestructura enriquece considerablemente el polígono residencial y lo dota de una nueva identidad.
David Bravo Bordas, arquitecto
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