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Solingen es una de las últimas cuatro ciudades alemanas que conservan una red activa de trolebús. Este ecológico sistema de transporte urbano satisface la demanda de movilidad dentro de una ciudad caracterizada por una gran extensión y una baja densidad. El nodo central de la red se encuentra en la Graf Wilhem Platz, en pleno casco antiguo, y su principal arteria es una gran avenida tangente a la plaza que cruza la ciudad y la conecta con su periferia oriental. Poco más de trescientos metros hacia el sureste, en la intersección de esta arteria con las vías del tren, está la estación de ferrocarril más céntrica de la ciudad, que se denomina Mitte.
El cruce permite que la estación funcione como un eficaz intercambiador entre la red de ferrocarril y cuatro líneas de trolebús. Por este motivo, la estación la usan todos los días un elevado número de «commuters», personas que utilizan el transporte público para viajar entre su domicilio y su lugar de trabajo. La intersección se produce a dos niveles, de modo que las vías del tren ocupan un paso inferior. El paso superior se efectúa a través de dos puentes que convergen sobre la avenida Werwolf, dibujando un agujero triangular sobre las vías del tren.objeto de la intervención
En los últimos años, Solingen está emprendiendo una serie de medidas estructurales de transformación del sistema público de transporte, encaminadas principalmente a su expansión y optimización. Entre las medidas implantadas hasta el momento destacan la construcción de la nueva Solingen Hauptbahnhof, la estación central, y de la estación de Grünewald, que conecta la ciudad con su extrarradio. Dentro del marco de esta iniciativa también se acometió la reforma de la estación de Mitte, con el doble objetivo de mejorar la conexión entre sus dos niveles y de dotarla de una relevancia emblemática que la convirtiera en una referencia orientadora dentro del tejido urbano.descripción
En el nivel superior, se ha abierto una vía, paralela al ferrocarril, que conecta transversalmente los dos puentes y convierte en una rotonda circulatoria el antiguo hueco triangular que los separaba. Este vacío se ha cubierto con una losa que lo hace transitable a nivel de calle y que constituye una zona de espera para los viajeros del trolebús. La losa está atravesada por un núcleo de ascensores y unas escaleras que conducen a los andenes del tren. También presenta algunos agujeros que permiten establecer una relación visual con el nivel inferior. Dado que la superficie de la rotonda excede la de la losa que cubre el paso del tren, hay dos zonas que están en contacto directo con el terreno. Ello ha permitido plantar árboles, y cerca de ellos se ha dispuesto una serie de bancos para hacer más agradable la espera de los viajeros.
Se ha levantado un nuevo techo que cubre la rotonda para resguardarla de la lluvia. La planta de esta cubierta reproduce el perímetro triangular de la estación y sus tres vértices están redondeados en respuesta a los radios de giro de los vehículos que circulan a su alrededor. Cerca de los vértices hay tres grandes agujeros que dan luz directa a los árboles y a los dobles espacios que llegan hasta los andenes del tren. Su perímetro está reseguido por un antepecho de aproximadamente tres metros de altura. Ello le da una apariencia pesada, que contrasta con la ligereza de la estructura de pilares metálicos que la soportan. Tanto el antepecho como el paramento inferior de la cubierta están resueltos con una chapa perforada que les confiere un cierto grado de transparencia y una apariencia que varía en función del punto de vista y del grado de incidencia de la luz del sol. Por encima de la chapa del falso techo hay una cámara de instalaciones que contiene el alumbrado, los cables eléctricos y el sistema de drenaje de la cubierta.valoración
Es evidente que el nuevo techo de la estación de Mitte supone una mejora de las condiciones en que sus usuarios esperan el transporte público. Pero, aparte de dar una respuesta funcional al problema de cobijo, la construcción de la cubierta supone un beneficio a nivel urbano. Antes de la intervención, el cruce que da sentido y origen a la estación era muy perceptible desde el aire o sobre un mapa, pero la falta de edificaciones alineadas con las vías que se cruzan la restringía a una bidimensionalidad que prácticamente la hacía pasar desapercibida desde el punto de vista del peatón.
El nuevo porche construye la intersección, le da volumen y propaga su relevancia a la dimensión vertical. Ello lo convierte, a nivel urbano, en un hito referencial que orienta y da sentido. La búsqueda de la verticalidad se materializa en la altura del antepecho, más representativa que funcional, que dota la cubierta de un canto contundente y perceptible. También se manifiesta en las grandes aperturas practicadas tanto en el porche como en la losa inferior, que generan patios verticales por donde penetra la luz del sol y se establecen relaciones visuales entre los diferentes niveles.
David Bravo Bordas, arquitecto
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