Fotografía del puente de Mont-Blanc en 1999, antes de la realización del pasaje flotante bajo su estructura.

ANTES

Imágenes  (11)

DESPUÉS
 

descripción

estado anterior

El Ródano cruza la aglomeración de Ginebra y, a lo largo de la historia, ha estado vinculado a las funciones vitales de la ciudad. Como polo de atracción y motor de la economía, el espacio lacustre y fluvial no cesó de perder terreno en favor de implantaciones urbanas ligadas a las funciones y los usos de defensa, navegación, higiene, hidráulica, generación de energía, turismo o baños, entre otros. Los barrios bajos de Ginebra fueron construidos sobre el agua a través de sucesivas operaciones de urbanización. En la actualidad, las edificaciones militares, los puentes y los asentamientos industriales conviven con los muelles modernos, los parques, los paseos, los parkings subterráneos, la nueva presa de Seujet o la central hidroeléctrica, en un entorno con una fuerte actividad comercial y de servicio y en la que radican buena parte de los equipamientos culturales de la ciudad en una secuencia de edificaciones que se remontan a partir del siglo XVIII hasta el XX y que se encuentran en muy diferente estado de conservación.

El río, atravesado por vías de circulación y en el corazón de la red urbana de transportes públicos, últimamente ha sido descargado de parte del tráfico que acogió gracias a la apertura de una vía rápida de circunvalación que ha liberado el centro de la ciudad, permitiendo reforzar su accesibilidad y poner énfasis en los transportes colectivos y los recorridos peatonales. Hasta el momento, los itinerarios a pie por las orillas fluviales eran prácticamente continuos en la orilla derecha, a excepción del muelle y de la rotonda norte del puente de Mont-Blanc. Por el contrario, en la orilla izquierda, los itinerarios peatonales presentaban fuertes discontinuidades, de forma muy especial entre el muelle de la Poste y el muelle de las Forces Motrices, zona en la que, precisamente, los transportes públicos confluyen en los intercambiadores principales.

objeto de la intervención

El concepto de 'Fil du Rhône' surgió de diez reflexiones esbozadas en 1991 tomando en consideración la importancia del espacio fluvial en el centro de la ciudad, a partir de las cuales la comisión del Fondo Municipal de Arte Contemporáneo definió un concepto de aproximación global a los márgenes del río, entre el puente de Mont-Blanc y la confluencia del Ródano y el Arve, en la Pointe de la Jonction. En 1994 se inició una colaboración entre el Consejo Municipal, el Fondo Municipal de Arte Contemporáneo y otros servicios municipales para impulsar el proyecto. En 1995 el Fondo Municipal de Arte Contemporáneo anunció sus propuestas en una primera publicación que fue mostrada a las asociaciones culturales, de protección del patrimonio, a los habitantes y a los comerciantes del centro de Ginebra.

El fin del proyecto se centra en la recalificación arquitectónica y urbana de los márgenes del río para el paseo, convirtiendo paulatinamente el entorno fluvial en un lugar accesible y agradable para peatones y ciclistas en primer término, según una visión de futuro para el río. La recuperación y mejora de las orillas fluviales, con la prolongación de recorridos existentes y la creación de nuevos itinerarios, debía realizarse a través de una operación de puesta en valor de todo el perímetro del río privilegiando muy especialmente los espacios públicos. Con la voluntad de mejorar la calidad de los espacios urbanos, se rehabilitarían los puentes y los entornos inmediatos al río –plazas, pasarelas, muelles, pasajes–, con el fin de recrear una relación consciente entre los habitantes y el agua. La intervención preservaría los elementos del patrimonio arquitectónico y urbano fomentando los valores del paisaje que el tráfico automovilístico a menudo había contribuido a ocultar.

descripción

La reorganización de la circulación según el nuevo esquema debía propiciar el desarrollo de los transportes públicos existentes en el corazón de la ciudad baja, permitir la inscripción de nuevos sistemas, como el de los pequeños barcos destinados al transporte colectivo dentro del radio del lago y potenciar la interconexión y los cambios modales entre ellos hacia el resto de la ciudad primando la movilidad alternativa al vehículo, dado que se prevé que la red primaria de circulación sólo cruce la zona en dos puntos: el puente de Mont-Blanc y el puente de la Coulouvrenière.

Había que prever la realización del proyecto de mejora de las orillas fluviales por etapas según los medios económicos disponibles, sin perder el concepto y la visión de conjunto. A este efecto, se definieron los diez ámbitos de intervención a lo largo del río, el hilo conductor de todas las propuestas: el Quai des Bergues, la Place du Rhône, el Pont de la Machine, los Ponts de l'Ile, el Quai Turrentini, la Promenade des Lavandières, Forces Motrices, el Quai du Rhône, Sentier des Saules y la Pointe de la Jonction. Con el fin de enriquecer estas diez miradas sobre los diez enclaves urbanos motivo del proyecto, se contó con la colaboración de artistas que, desde el principio de los trabajos, complementaron las reflexiones proyectuales, en un esfuerzo por evitar que las obras de arte se incorporaran al final a una arquitectura ya construida.

El muelle de Bergues, construido en el siglo XIX por un ensanche unitario a ambos lados del emisario del lago que abrió por primera vez los espacios públicos al paisaje fluvial, vio como, con la irrupción del automóvil y la construcción del puente de Mont-Blanc, la sucesión de muelles que en otro tiempo había tejido una red de relaciones entre las orillas a través de las plazas y los paseos del puerto fue paulatinamente interrumpida con la aparición del vehículo, que ocupó los espacios cívicos y desplazó al peatón, de modo que del carácter del ensanche inicial sólo quedaron las fachadas edificadas. Para recuperar el carácter de muelle-paseo contemplando los imperativos de la circulación rodada, se propuso establecer la continuidad de recorridos a pie desde la orilla del río hasta el lago construyendo un pasaje bajo el puente de Mont-Blanc, el principal obstáculo. Sobre el remodelado muelle, los diferentes usuarios –peatones, coches, bicicletas– encuentran su espacio según una asignación en bandas lineales que componen una geometría elemental sobre el muelle, en cuyo tratamiento la intervención de una artista propuso evidenciar los espacios históricamente ganados al agua para poder acoger el tráfico de coches. La disposición de una reja alternativamente opaca o transparente sobre el agua dibujará el antiguo límite de transición entre el lleno y el vacío, la vieja alineación superada. La diagonal de un rectángulo recordará la separación entre lo sólido y lo líquido conquistado artificialmente, dando visibilidad al antes y al después de una situación que sutilmente aflorará de nueva en la superficie remodelada del muelle.

En la Place du Rhône, que durante años sirvió de muelle de descarga para los barcos en el lago Léman, entre el Pont des Berges y la Place de la Fusterie, la intervención consistió en convertir el ámbito en un espacio peatonal en relación con el río y la plaza adyacente. El proyecto, sobrio en su resolución tanto formal como material, convirtió la plaza en un espacio diáfano y libre para acoger ferias puntuales y manifestaciones urbanas. La plaza, fruto de un concurso abierto a grupos de arquitectos y artistas, acoge una escultura cedida al Fondo Municipal de Arte Contemporáneo.

En la prolongación del dique que separa el brazo derecho y el brazo izquierdo del Ródano y une la isla al edificio de la central hidroeléctrica, reconvertido en sala de espectáculos, se construyó la Promenade des Lavandières como una de las nuevas secuencias de recorrido al río vinculada al acceso a ese nuevo equipamiento. La remodelación de la explanada muelle delante del edificio supone la creación de una nueva plaza sobre el agua y un hito importante en la consecución de nuevas continuidades para el paseo. En esta isla, de desarrollo longitudinal, se establecieron dos caminos muy cerca de las orillas que enlazan con una nueva pasarela colgada en el viejo edificio recuperado como equipamiento y un puente sobre el brazo izquierdo. En la continuación de este puente una escalera se pierde en el agua. En la isla, de material calizo, se construyeron nuevos bancales de piedra para estructurar los diferentes niveles. La plantación de árboles paralelos a los caminos reforzó la vegetación existente. La nueva pasarela pública suspendida de las fachadas del edificio de las Fuerzas Motrices entre ventanas y arcadas amplía manifiestamente los recorridos vinculando la explanada al paseo y ofreciendo la posibilidad a los peatones de andar sobre el mismo nivel del agua. Una rampa facilita el acceso a ese nuevo paso construido sobre una estructura metálica, mientras que su despliegue, paralelo al edificio, deja adivinar las viejas turbinas de la instalación.

valoración

La descongestión de los entornos del espacio lacustre y fluvial en el centro urbano ha permitido la confección de una propuesta global y coherente para devolver las orillas de agua a una situación más favorable para el peatón. El conjunto de proyectos que supone esa actuación responde extensiva y unitariamente a esta vocación sin dejar de hacerlo de forma incisiva y específica en cada uno de los ámbitos que se vinculan. Los proyectos que ya se han realizado han permitido reinsertar lugares convertidos en residuales en la lógica de los recorridos urbanos, integrándolos en itinerarios transversales y longitudinales que ayudarán a potenciar la permeabilidad entre ambas orillas del río y a redescubrir sus paisajes. Lograr la continuidad de los itinerarios para los peatones a través de recorridos que cruzan lugares olvidados y marginales cosiéndolos a los espacios públicos centrales, también remodelados, y hacerlo sin igualar fisonomías, es lograr una rehabilitación eminentemente funcional de esos espacios, que ganan no sólo nuevo interés, sino, sobre todo, una nueva función urbana una vez reinscritos dentro de la historia cotidiana de los lugares transitados. La finalización de los trabajos en los diferentes enclaves puede suponer la vertebración del dominio público a la fachada fluvial y la efectiva mejora de la accesibilidad al río.

Mònica Oliveres i Guixer, arquitecta

Comenta y vota la obra

Votaciones
¡Sé el primero en votar!
Valor promedio: -- / Votos: 0
 
Comentarios
Insertaremos tu valoración en la web lo antes posible. Para evitar abusos tu comentario será revisado por un moderador. Gracias por tu participación.
Escribe tu comentario »
Por favor, escribe el texto que se muestra en la imagen:
En la Promenade Saint Jean los caminos invitan al paseante a adentrarse en el agua. © Nathalie Wetzel

ficha técnica

CIUDAD: Genève (177.964 habitantes)

PAÍS: Suiza

FINAL DE LAS OBRAS: 2002

COSTE TOTAL: 14.479.400 €

créditos

AUTORES:

Andrey, Vasahely et Barone architectes, Massimo Lopreno, Buri, Morand et Vaucher, architectes, Julien Descombes, Burnier, Robert-Tissot, Ruata architectes

COLABORADORES:

Cêtre et Nusbaumer, Carmen Perrin, Sumi et Babel, Markus Raetz, Tremblet ingénieurs, Ellen Versluiss, Fischer et cie, Mouchet, Dubois, Boissonnard ingénieurs, Nathalie Wetzel