descripción
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Emplazado originariamente en un vado del río Spree, Berlín creció a orillas de las vías fluviales de los ríos Spree y Havel y de numerosos canales naturales y artificiales. Durante mucho tiempo el agua constituyó uno de los puntales del desarrollo urbanístico berlinés. En la era industrial la ciudad perdió una parte de su relación natural con el agua. Extensos sectores de las orillas fluviales fueron ocupados por implantaciones industriales, instalaciones portuarias y almacenes gigantescos. Después de la traumática división de la ciudad, en la que muchas fronteras divisorias coincidieron con los límites de agua, estos espacios fluviales sufrieron una marcada falta de accesibilidad para los ciudadanos berlineses. Desde la unificación de la ciudad, y en el marco de las grandes transformaciones urbanísticas que Berlín ha iniciado desde entonces, la voluntad de replantear y recuperar los espacios ribereños de ríos y canales se ha reflejado en numerosos proyectos.objeto de la intervención
En la bahía de Rumelsburg y en las orillas del lago Spandau, con el planeamiento urbanístico de la Wasserstadt quiere devolverse la accesibilidad perdida a lagos y ríos y asumir plenamente su carácter público. Nuevos desarrollos urbanos transforman las antiguas áreas industriales en nuevas zonas residenciales y de ocio en un entorno paisajístico excelente. En la Wasserstadt, los proyectos realizados para planificar los espacios libres se han concentrado en nuevos parques y paseos fluviales que pretenden, desde el proyecto, revivir el Berlín de los puentes y las orillas, pero también, y de una forma muy especial, como premisa previa, que los nuevos espacios libres acerquen el río Havel no sólo a las nuevas zonas residenciales, sino también, y sobre todo, a los barrios existentes de Spandau, sin distinción.
La estrategia es de vertebración de todo el ámbito a través del espacio libre y de los nuevos recorridos, buscando la revitalización de las orillas a través de este primer impulso importante. El paseo del río Havel, en la orilla este del lago Spandau, se ha construido previamente a la edificación, precisamente para asegurar ese papel esencial y estructural que se desea conferir al espacio público.descripción
El nuevo paseo fluvial se extiende entre el nuevo puente de la Wasserstadt, al norte, y el puente del lago Spandau, al sur, a lo largo de 500 metros. Dividido en dos niveles, permite diferentes percepciones de la proximidad del agua. La terraza superior, a modo de gran balcón, recrea escenarios fluviales de mediados del siglo pasado en ciudades alemanas como Dresden, y favorece la visión panorámica y el paseo, mientras que el nivel inferior, a ras de agua, permite el contacto directo con el río y el desarrollo de actividades diversas vinculadas con la pesca y la navegación. La diferencia de cota entre los dos niveles, que distan 2,85 m el uno del otro, se resuelve mediante un muro lineal que se extiende paralelo al paseo y al río y se convierte en uno de los elementos más característicos de la intervención gracias a un cromatismo inspirado en las tablaestacas a menudo presentes en las zonas portuarias. Esta coloración busca complicidades entre el antiguo uso del lugar como muelle petrolero y el futuro carácter del sitio como paseo fluvial urbano con aires marítimos.
En el centro del curso lineal del paseo se ha dispuesto la plaza de la nueva zona residencial de Haveleck, que baja hasta el agua a través de una amplia escalinata que desemboca en una plataforma de madera que puede hacer las veces de embarcadero público, de pequeño escenario y de terraza a ras de agua. La plaza, flanqueada por dos grupos de tilos dispuestos geométricamente, forma el eje de simetría entre las partes norte y sur del paseo y resalta su vocación central en el entorno inmediato, futuro marco de acogida del mercado y de otros acontecimientos culturales.valoración
Desalojar grandes piezas de industria pesada, a menudo ya semidesarticulada, de lugares relativamente cruciales para el desarrollo de las ciudades ha sido una práctica frecuente y a menudo acertada. Cuando este desmantelamiento supone la recuperación de una orilla fluvial susceptible de ser vivida por todo el mundo, la actuación adopta un fuerte carácter de legítima restitución. El nuevo paseo del río Havel en Spandau, donde antes se erigían colosales tanques de fuel de un complejo petroquímico, representa la posibilidad de disfrutar de nuevos itinerarios en un entorno antes inaccesible.
El proyecto, que se inserta magníficamente en el lugar, como si siempre hubiera estado ahí, no sólo habilita el acceso y los nuevos recorridos, sino que crea igualmente un espacio equipado para el desarrollo de actividades relacionadas con la orilla del agua, base de su éxito y de la atracción que ha generado entre la gente.
Mònica Oliveres i Guixer, arquitecta
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