descripción
estado anterior
La Vasca Carmine, antaño en posición aislada en el campo, había sido un embalse que recogía las aguas pluviales y de los cauces superficiales procedentes del Monte Somma para el abastecimiento de los cultivos y las acequias agrícolas de los alrededores. Con los progresivos crecimientos de Pomigliano d'Arco, especialmente los de las décadas de los sesenta y setenta, este lugar quedó rodeado por nuevos asentamientos urbanos. A raíz de la pérdida de su función originaria como embalse, aunque permanecía como referencia consolidada dentro de la ciudad, había perdido igualmente sus rasgos esenciales, para convertirse en un lugar inaccesible y poco controlable. En los últimos años un aparcamiento asfaltado en uno de sus extremos se había transformado prácticamente en su único uso urbano. Pese a ello, a causa de sus dimensiones de enorme descampado se usaba de forma incontrolada como vertedero ilegal al aire libre, lo cual comprometía ambientalmente su potencial como espacio abierto.objeto de la intervención
El intensivo proceso de ocupación del resto de espacios abiertos de la ciudad y los crecimientos urbanos mencionados otorgaron a la Vasca Carmine una posición preeminente dentro de la estructura urbana de Pomigliano d'Arco, al tiempo que se convertía en uno de los pocos huecos de dimensiones significativas dentro de la ciudad. Esto, junto con los graves problemas higiénicos y medioambientales que su mal uso indiscriminado representaba para la ciudad, llevó al Ayuntamiento a concretar una intervención que paliase la fuerte carencia de verde en el interior de la ciudad y solucionase al tiempo estas disfunciones. Su vasta superficie, la proximidad a un importante nudo de circulación y una posición también estratégica dentro del entorno metropolitano de Nápoles hacían que su conversión en espacio público pudiera desempeñar simultáneamente un fuerte papel en el ámbito territorial convirtiéndose en un parque urbano de cariz metropolitano. La voluntad de responder a estas dos vocaciones –metropolitana y local–, y de aprovechar la oportunidad de estructurar y significar el contexto urbano inmediato que brindaba la actuación, guiaron el proyecto para la construcción del parque.descripción
El proyecto se concretó en la definición de una gran explanada, según la esencia topográfica de la ciudad de Pomigliano d'Arco, con la significativa excepción de la zona del antiguo embalse, que después de obras de consolidación del terreno, saneamiento y plantación de arbolado, se mantuvo deprimida, convirtiéndose en un elemento de diálogo con la condición natural del lugar. Así, la formalización del proyecto pasa por la relación entre dos geometrías: una regular, ligada a lo plano, y una más orgánica, vinculada a la evolución morfológica de la Vasca Carmine, alrededor de cuyas depresiones se articulan una serie de nuevos recorridos de definición más libre que los del resto del parque.
La relación con las calles que flanquean el parque se establece a partir de diferentes espacios de entrada, con aparcamientos arbolados, pensados desde una lógica urbana y configurados por volúmenes edificados transparentes concebidos como elementos de transición entre la ciudad y el nuevo parque público. Estos edículos, pensados primordialmente como espacios expositivos y que evocan el papel desempeñado por los invernaderos en la historia de los parques, se colocan sobre basamentos de mampostería que acogen instalaciones y servicios. El carácter tectónico de los zócalos encuentra su reflejo en la pavimentación general de estos ámbitos de ingreso con piedra del Vesubio.
En la parte central del parque, circundada por diferentes itinerarios, se encuentra una gran superficie verde de 40 x 160 m, limitada por una zona arbolada a un lado y una serie de jardines con variaciones tipológicas al otro. Entre la superficie verde y una superficie de agua se ha proyectado una gran sala para la celebración de espectáculos musicales y teatrales, que sobre un basamento análogo a los de los volúmenes de los accesos, queda destacada como elemento central y ajeno al marco natural dominante. Un jardín botánico, pensado a partir de los antiguos rastros de la organización agraria, y otros dos jardines, configurados específicamente como espacios de juego, enriquecen la experiencia del parque.valoración
Lleno de contraposiciones interesantes, este proyecto conjuga una cierta monumentalización, atendiendo a la lectura metropolitana, con un conjunto de espacios aptos para la apropiación casi doméstica de la gente del barrio, a escala local. Acertadamente relaciona los volúmenes con el contexto urbano y los articula con los diferentes espacios verdes, que piensa específica y responsablemente sin olvidar el conjunto ni caer en obsesiones temáticas. Atendiendo a las condiciones históricas y de contexto, el nuevo parque representa la construcción de un gran espacio abierto que instaura nuevas relaciones entre las arquitecturas recientes de esta seudoperiferia que mejora sustancialmente y la ciudad consolidada, y recuerda la importancia de los parques como campos de reflexión sobre la forma y la estructura urbana.
Mònica Oliveres i Guixer, arquitecta
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